El árbol del olivo, originario de Oriente Medio, llegó a España con los fenicios alrededor del año 1050 a.C., pero fueron los romanos quienes llenaron la Península Ibérica de olivos, convirtiéndose en los principales exportadores de aceite de oliva. En la época romana fue considerado uno de los mayores tesoros culinarios y transportado en grandes cantidades a Roma para servirlo en la comida de los emperadores. Con el descubrimiento de América, el olivo comenzó a cultivarse en el continente americano. En 1560 ya había olivares en California, México, Perú, Chile y Argentina. Hoy en día el olivo se cultiva incluso en Sudáfrica, Australia, China y Japón.
Estilo de vida mediterráneo
La base de la dieta mediterránea son las frutas, verduras, cereales, leguminosas, lácteos, pescados, vino y aceite de oliva. Muchos estudios han demostrado que la dieta mediterránea ayuda a prevenir diversas enfermedades, y los expertos en alimentación aseguran que esta forma de alimentación es la solución a todos nuestros males: “vivimos como comemos, así que comamos bien”. Si decides adoptar esta alimentación estilo mediterráneo, debes sustituir con aceite de oliva todas las grasas, especialmente las saturadas como las animales y las hidrogenadas como la margarina.
El aceite de oliva es uno de los pocos aceites que pueden consumirse crudos, así mantiene todas sus vitaminas, ácidos grasos y otros elementos benéficos. El aceite de oliva virgen y el extra virgen es excelente para consumirlo crudo y así disfrutar al máximo su sabor y su aroma. Sirve como aderezo para acompañar otros alimentos saludables como las verduras, que sin él serían menos antojables. Se usa en todo tipo de comidas y es ideal en ensaladas, alimentos crudos, guisados, horneados o asados.
Lubrica tu cuerpo
El aceite de oliva se ha convertido en uno de los elementos nutritivos más importantes en todo el mundo, porque sus beneficios a la salud ya han sido comprobados. Entre sus muchas bondades destacan las siguientes:
Amigo de tu corazón
En el mundo acelerado de hoy, es difícil encontrar tiempo para comer siempre sano, la alimentación moderna tiene exceso de grasas y azúcares, cocinamos los alimentos con mucha grasa y comemos pocas frutas, verduras, cereales y leguminosas. Esto, sumado al sedentarismo, provoca distintas enfermedades del corazón. Si llevas una alimentación alta en grasas y azúcares, necesitas modificar el estilo de vida que actualmente sigues.
Muchos estudios han demostrado que hasta los cambios pequeños pueden tener un efecto positivo en la salud de tu corazón. Puedes combatir algunos riesgos con elementos protectores como los ácidos grasos insaturados, que se encuentran principalmente en el aceite de oliva y en los aceites Omega 3 y Omega 6. Consumir aceite de oliva todos los días reduce tu riesgo de padecer obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares como colesterol alto, hipertensión, arteriosclerosis, angina de pecho, insuficiencia cardiaca, infarto, embolia cerebral o gangrena.
Bella con aceite de oliva
Los malos hábitos de la vida actual como el estrés, la contaminación o el cigarro te echan años encima antes de tiempo. Pero tú puedes retrasar el envejecimiento precoz de tu piel sin necesidad de aplicarte cremas costosas ni pasar por el quirófano. Nada mejor que recurrir a la naturaleza, porque la solución más sana está en consumir productos naturales como el aceite de oliva, que protege y tonifica tu piel porque contiene vitaminas A, D, E y K, que son antioxidantes.